Zen Browser es un navegador gratuito y de código abierto construido sobre Firefox, con pestañas verticales, espacios de trabajo y vista dividida. No usa Chromium, sino Gecko, el motor de Firefox. Si vienes de Arc o trabajas a diario con un mar de pestañas, esto te interesa. En esta guía te cuento qué hace bien, qué hace mal y para quién no sirve.

Qué es Zen Browser y sobre qué está hecho
De entrada, una aclaración: Zen no es un navegador hecho desde cero. Es Firefox por dentro, con la interfaz rediseñada y otra forma de organizar las pestañas. Usa el mismo motor, Gecko, y a día de hoy parte de la versión 151 de Firefox.
La consecuencia práctica es que las extensiones provienen del repositorio de complementos de Firefox, no del de Chrome, y las webs se renderizan igual que en Firefox.
El proyecto no se descuelga del ritmo de Mozilla. Cuando Firefox publica una versión, Zen la adopta en días o pocas semanas, de modo que los parches de seguridad no se acumulan sin aplicar.
Un punto importante antes de instalarlo: Zen no tiene una versión estable al uso. El número que aparece, 1.21b, lleva una «b» de beta, y lo que el propio proyecto etiqueta como «estable» es esa misma rama beta. Por encima quedan las builds Twilight, la versión experimental.
Por encima de Firefox, Zen recupera lo que distinguía a Arc: un navegador que reorganizaba el espacio de trabajo y que reunía una comunidad pequeña y fiel. La empresa de Arc cambió de rumbo y dejó de mantenerlo, y buena parte de esos usuarios se quedaron sin navegador, Zen es su destino natural.
Detrás hay un desarrollador, Mauro Baladés, y un grupo de colaboradores. No hay empresa ni inversores: el proyecto es de código abierto y se financia con donaciones de la comunidad.
¿Qué hace bien Zen Browser?
Al abrir Zen, lo primero que llama la atención es lo que falta: no hay barra de pestañas arriba ni apenas botones. Toda la navegación se concentra en una barra lateral izquierda, y el resto es la web a pantalla casi completa.
Sobre esa idea, quitar de en medio todo lo que no sea contenido, se construyen sus cuatro funciones principales.
En esa barra lateral viven las pestañas verticales, apiladas en columna. La ventaja aparece a partir de veinte o treinta pestañas abiertas.
En la barra horizontal de cualquier otro navegador, llegado ese punto cada pestaña queda reducida a un icono sin texto y dar con la correcta es un ejercicio de paciencia. En columna el título permanece visible y se llega de un vistazo a la que se busca.

Esa misma barra organiza las pestañas en espacios de trabajo, grupos independientes entre sí. Un espacio para lo profesional y otro para lo personal mantienen sus pestañas separadas: al cambiar de uno a otro, las del trabajo no se mezclan con las de casa.
La diferencia la nota quien usa un solo navegador para todo: o el navegador queda ordenado por contextos, o acaba siendo una lista de decenas de pestañas de asuntos que no tienen nada que ver.
Desde cualquier pestaña se activa la vista dividida, que coloca hasta cuatro webs a la vez en la misma ventana, en cuadrícula. Resulta cómoda para redactar con una documentación al lado o comparar dos páginas sin alternar entre ellas.
El modo compacto lleva la idea al extremo: oculta incluso la barra lateral y deja la web ocupando toda la pantalla. Basta acercar el cursor al borde para que reaparezca.
La cuarta función, Zen Glance, es la más original. Se trata de una ventana modal: una vista emergente que se superpone a la página actual, heredada de la función Peek que tenía Arc.
Funciona así: manteniendo pulsada la tecla Alt al hacer clic en un enlace, este se abre flotando encima de lo que estabas leyendo, sin convertirse en pestaña. Desde ahí lo puedes cerrar con Escape, expandir a pestaña completa o enviar a la vista dividida.
¿Para qué sirve en el día a día? Para revisar enlaces de un foro o un artículo sin perder el hilo de la lectura ni dejar atrás un reguero de pestañas que después toca cerrar una a una.
Zen Mods: personalizar con un clic o con código
La personalización de Zen es más completa que la de la mayoría de navegadores, y funciona en dos niveles según hasta dónde se quiera llegar.
Lo más sencillo son los Zen Mods: un catálogo de retoques creados por la comunidad, accesible desde los ajustes. Se busca el deseado y se instala con un botón, sin configuración técnica.
Sirven para cambiar colores, tipografías, bordes o el aspecto general. Equivalen a los temas de toda la vida, pero con mucha más variedad y opciones concretas: uno afina los bordes de la ventana, otro rediseña el buscador interno, otro modifica el cursor.

Para ir más allá está userChrome.css, un archivo que controla el aspecto del navegador en sí. Editándolo se modifica casi cualquier elemento de la interfaz, y los cambios se aplican al guardar, sin reiniciar.
Con él se consiguen ajustes impensables en Chrome: eliminar el botón de nueva pestaña, dejar la barra de búsqueda flotante con fondo translúcido o atenuar en gris las pestañas todavía sin cargar para diferenciarlas a simple vista.
Tiene contrapartida. Hay que habilitar un ajuste oculto para activarlo, y las herramientas de desarrollo llegan desactivadas de fábrica por seguridad, así que se encienden a mano. No es algo para todo el mundo, y tampoco hace falta: los Zen Mods cubren de sobra a quien solo quiere cambiar la apariencia sin tocar código.
¿Dónde es peor Zen Browser que Chrome?
Zen es más lento que Chrome. Está medido. En Speedometer 3.0, la prueba estándar para webs con mucho JavaScript, Zen se queda en 31,6 puntos frente a los 37-38 que sacan los navegadores con motor Chromium (Chrome y Brave) y Safari sobre el mismo equipo, un MacBook M3 Pro. Es en torno a un 16% por detrás. Los datos salen del banco de pruebas de Jitbit, que ejecutó el test en modo privado y casi sin extensiones.
El motivo es el motor. Gecko rinde por debajo de Chromium en las webs pesadas actuales. En navegación corriente no se percibe, pero en aplicaciones web exigentes sí, y YouTube es el caso que más quejas genera por tirones inexistentes en Chrome.

No es compatible con las extensiones de Chrome. Zen utiliza el sistema de complementos de Firefox, distinto al de Chrome, de modo que cualquier extensión exclusiva de la Chrome Web Store sin versión para Firefox queda fuera.
Las herramientas habituales (gestores de contraseñas y similares) existen en ambas plataformas, y hay una ventaja notable: uBlock Origin funciona a pleno rendimiento, sin las restricciones que Chrome ha impuesto a los bloqueadores de anuncios.
Un matiz que solo se descubre con el uso: alguna extensión de Firefox que funciona sin problemas en Firefox falla en Zen, porque Zen reordena parte de la interfaz y ciertos complementos chocan con esos cambios. Conviene probar las propias antes de abandonar Chrome del todo.
No incluye inteligencia artificial. Carece de asistente y de resúmenes integrados, por decisión del proyecto.
Quien la necesite puede recurrir a extensiones de Firefox como Multi AI Sidebar o Duck.ai Chat on Sidebar, que abren ChatGPT, Claude o Gemini en una barra lateral. Ninguna queda tan integrada como el Copilot de Edge o el Leo de Brave.
Es una decisión que agradecerá quien prefiera la IA fuera del navegador y echará en falta quien la dé por hecha.
Consume bastante memoria. Se sitúa en la línea de Firefox y Chromium. Con seis pestañas abiertas, la medición arroja 2,6 GB de RAM. En un equipo con 16 GB es asumible; con 8 GB y muchas pestañas a la vez, se nota.

¿Qué privacidad ofrece Zen Browser?
La base proviene de Firefox, y es sólida. Incluye la protección antirrastreo de Mozilla en tres niveles, del más permisivo al más estricto, para ajustar cuánto bloquear.
Fuerza las conexiones por HTTPS siempre que es posible y cifra las peticiones de DNS, de manera que el operador no registra qué webs se visitan. Avisa de páginas de phishing y malware. Y no integra el seguimiento de Google, uno de los principales motivos para abandonar Chrome.
Un detalle revelador: al instalarlo pregunta qué buscador usar por defecto y, junto a Google y Bing, ofrece DuckDuckGo, Ecosia y Qwant, orientados a la privacidad. No empuja hacia Google como hacen otros navegadores.

La privacidad de Zen es la de Firefox, sin capas adicionales. Para frenar el rastreo publicitario y dejar de alimentar a Google resulta más que suficiente. Pero no convierte al usuario en anónimo: ocultar la identidad o el origen de la conexión corresponde a Tor o a una VPN, no a un navegador como este.
Zen Browser frente a Arc: en qué se parecen y en qué no
Casi todo el que llega a Zen viene huyendo del cierre de Arc, así que la comparación es obligada.
De Arc, Zen se queda con lo bueno: las pestañas verticales, los espacios de trabajo, la vista dividida y, sobre todo, esa idea de un navegador ordenado en vez de una hilera infinita de pestañas arriba. Si usaste Arc, te vas a sentir en casa a los cinco minutos.
Las diferencias son de base. Arc estaba construido sobre el motor de Chrome y Zen sobre el de Firefox, y de ahí salen las dos pegas que ya hemos visto: rinde algo peor en webs pesadas y usa las extensiones de Firefox en vez de las de Chrome.
En lo demás, Arc apostaba por integrar inteligencia artificial; Zen ha decidido no hacerlo.
Pero la diferencia que más pesa no es técnica, sino de quién sostiene cada proyecto. Donde Arc dependía de una empresa, Zen lo lleva la comunidad: el código es abierto, cualquiera puede revisarlo o contribuir, y las decisiones se discuten en foros públicos y en GitHub.
Eso tiene un coste (sin un equipo a sueldo a tiempo completo, algunas cosas avanzan despacio) y una garantía a cambio: ninguna empresa puede discontinuarlo de un día para otro, que es justo lo que ocurrió con Arc.
Zen no lo replica al cien por cien y quedan funciones de Arc que aún le faltan. Pero suma la personalización por código y la tranquilidad de un desarrollo activo, y hoy es lo más cercano que existe a aquel navegador.
Entonces, ¿merece la pena?
Sí, si peleas a diario con un mar de pestañas, si vienes de Arc y echas de menos su forma de trabajar, si te gusta personalizar hasta el último píxel y si la velocidad bruta no encabeza tu lista de prioridades.
No, si dependes de extensiones que solo existen en Chrome, si tu trabajo son aplicaciones web exigentes donde cada milisegundo cuenta, si quieres IA integrada, o si te incomoda confiar tu navegación a un software que se reescribe cada semana y aún se etiqueta como beta.
Para probarlo, entras en zen-browser.app, descargas la versión de tu sistema (Windows, macOS o Linux, con Flatpak y AppImage en este último) y eliges entre la instalación estándar o la personalizada.

Al primer arranque te ofrece importar marcadores, historial, contraseñas y hasta las extensiones del navegador anterior. En cinco minutos lo tienes funcionando con todo migrado, y si no convence, desinstalarlo no cuesta nada porque tus datos siguen intactos en el navegador de origen.

FAQ
¿Zen Browser es seguro? Sí. Al basarse en Firefox hereda sus parches de seguridad, su validación de certificados y su protección contra sitios maliciosos. Es código abierto y revisable en GitHub.
¿Funcionan las extensiones de Chrome en Zen? No. Zen usa los addons de Firefox, no la Chrome Web Store. Una extensión exclusiva de Chrome no se podrá instalar.
¿Es más rápido que Chrome? No. En webs con mucho JavaScript, los navegadores basados en Chromium rinden por encima. Navegando normal la diferencia no se aprecia, pero Zen no es la opción más rápida.
¿Zen Browser tiene versión estable? No en el sentido habitual. Lo que llaman estable es la rama beta, y por encima están las builds Twilight (alpha). Se actualiza casi cada semana.
¿Zen Browser es mejor que Firefox? Depende de qué valores. Zen gana en organización de pestañas, espacios de trabajo y personalización por código. Firefox gana en estar más probado, consumir algo menos y tener versiones estables de verdad. Comparten motor y seguridad, así que la elección va por la interfaz y el flujo de trabajo, no por la base técnica.
¿Se puede personalizar a fondo? Sí, mucho más que Firefox. Además de los Zen Mods de la comunidad, permite editar userChrome.css para reescribir casi cualquier elemento de la interfaz, con los cambios aplicados al instante.
¿Tiene inteligencia artificial integrada? No. No incluye asistente ni funciones de IA, por decisión del proyecto.
¿Para qué sistemas está disponible? Windows, macOS y Linux. En Linux se distribuye como Flatpak y AppImage.
¿Sirve uBlock Origin en Zen? Sí, y a pleno rendimiento, porque al basarse en Firefox no le afectan las limitaciones que Chrome aplica a los bloqueadores.




