El Logitech G316 X 98 llega con una propuesta bastante clara: ofrecer un teclado mecánico compacto con bloque numérico, teclas intercambiables en caliente y un extra poco habitual en su gama, un dial físico con pantalla integrada.

Logitech G316 X 98 Review en español
Muchas gracias a Logitech por enviarnos este teclado Logitech G326X 98 para la review

Unboxing y accesorios



La presentación mantiene la línea habitual de Logitech G, con una caja sobria y centrada en destacar las funciones principales del teclado. Desde el primer vistazo queda claro que el fabricante quiere poner en valor tres cosas: el formato 98%, el sistema hot-swap y la integración con su ecosistema de iluminación y software.
Dentro de la caja no hay sorpresas. El contenido se reduce al teclado, el cable desmontable USB-A a USB-C y la documentación habitual. Es un paquete correcto, aunque algo justo si se tiene en cuenta que hablamos de un modelo con interruptores intercambiables, ya que no incluye accesorios extra para aprovechar esa función desde el primer día.


Diseño y construcción






El Logitech G316 X 98 tiene unas dimensiones de 384 x 140 x 37 mm y un peso de 880 gramos sin cable, que sube ligeramente al conectarlo hasta los 920 gramos. No es un teclado ligero, pero tampoco excesivo para el formato casi completo. En el escritorio se siente estable, bien asentado y con una presencia de calidad, made in Logitech.
El formato 98% está bien resuelto. Mantiene el bloque numérico completo, pero reduce el espacio sobrante entre zonas para ocupar menos que un teclado de tamaño completo. Es una distribución muy práctica para quien no quiere renunciar al numérico, pero tampoco quiere un teclado más grande de lo necesario.
En materiales, la sensación es buena. El cuerpo está hecho en plástico rígido, con un acabado sobrio y una sensación de solidez convincente. No da impresión de producto barato, y las teclas de PBT ayudan bastante a reforzar esa percepción, tanto por tacto como por resistencia al desgaste.
La superficie es menos propensa a coger brillo con el tiempo y transmite un punto más serio que el ABS típico de modelos más básicos.
La estructura interna también aporta parte de su personalidad. Logitech recurre a un montaje gasket, un sistema en el que la placa no va fijada de forma completamente rígida al chasis, sino que se apoya en elementos amortiguadores. En la práctica, eso ayuda a suavizar la pulsación, reduce vibraciones y evita que el teclado suene tan duro o metálico como otros modelos más simples.
A nivel visual, el conjunto mezcla sobriedad con un pequeño toque distintivo. El cuerpo del teclado es discreto, pero la tecla Esc translúcida en un tono azulado y el dial rompen esa uniformidad. Puede gustar más o menos, pero al menos le da un rasgo reconocible sin recargar demasiado el diseño.

En la esquina superior derecha se concentra una de las zonas más interesantes del teclado: el botón de modo juego, la pequeña pantalla de matriz de puntos y el dial físico. No es una pantalla pensada para lucirse, sino para ofrecer información rápida de forma clara mientras ajustas distintas funciones desde el mando. Su papel es secundario frente al dial, pero juntos forman uno de los rasgos más distintivos del teclado.
Software G HUB a fondo






El Logitech G316 X 98 gana bastante valor cuando se utiliza junto a G HUB. El teclado puede usarse sin instalar nada para las funciones básicas, pero es en el software donde realmente se abre toda la parte de personalización, tanto en iluminación como en remapeo y rendimiento.




La configuración de la iluminación está bien planteada. Se pueden aplicar efectos predefinidos, ajustar brillo, velocidad y colores, o personalizar tecla por tecla. La barra frontal también se puede editar, así que no se queda en un simple adorno fijo. Para quien ya tenga otros periféricos Logitech G, además, la integración con el resto del ecosistema resulta cómoda y coherente.





Donde más se nota el trabajo del software es en KEYCONTROL. Este sistema permite reasignar teclas, crear combinaciones más complejas y trabajar con distintas capas de funciones. En un teclado como este, con un formato compacto pero muy completo, esa posibilidad encaja especialmente bien porque permite adaptar el comportamiento del teclado según el uso que se le quiera dar.
En un entorno más orientado a productividad, la función anterior sirve para concentrar accesos y atajos sin depender de software externo. En juego, tiene sentido para reasignar acciones o dejar configuradas capas específicas según el título. No es una función pensada solo para el usuario muy avanzado; también aporta comodidad a quien simplemente quiere que determinadas teclas hagan exactamente lo que necesita.





Otra parte importante es el ajuste de la tasa de sondeo. El teclado permite elegir entre varios niveles, desde 1.000 Hz hasta 8.000 Hz. Es un dato llamativo sobre el papel, y aunque la mejora real no siempre se percibe con claridad en uso cotidiano, se agradece que Logitech permita tocar ese parámetro con libertad, tanto desde el software como desde el propio dial del teclado.
Iluminación y barra frontal





La iluminación combina RGB por tecla con una barra frontal que recorre la zona superior del teclado. Ese detalle le da bastante personalidad y hace que el G316 X 98 se diferencie con facilidad de otros modelos que apuestan por una estética más estándar.

Lo interesante es que no se siente excesiva salvo que se configure así. Con un perfil discreto, la barra acompaña bien al resto de la iluminación y aporta un toque visual distinto sin convertir el teclado en algo estridente. En un escritorio gaming encaja muy bien, pero también se puede mantener en un punto más sobrio si se prefiere.
Experiencia de uso y escritura

El Logitech G316 X 98 nos deja una buena impresión en estos días de uso. No se queda en un teclado vistoso con un mando llamativo, sino que transmite una sensación bastante equilibrada entre construcción, tacto y funciones útiles.
Vamos a comenzar por la sonoridad, donde el teclado se sitúa por encima de lo esperable con una pulsación más contenida de lo habitual, no llegando al refinamiento acústico de un teclado custom o de modelos claramente más orientados a una baja sonoridad, pero tampoco cae en ese perfil metálico y algo tosco que sigue siendo frecuente en teclados mecánicos más básicos.
La amortiguación interna ayuda bastante a que el golpe de cada tecla se sienta algo más suave. Se nota sobre todo en sesiones largas, donde obtenemos un tacto general agradable y menos agresivo, aunque sin perder el carácter mecánico que cabe esperar de un producto de este tipo.
La versión táctil ofrece una pulsación más marcada, con un punto de actuación que se percibe mejor al escribir, ideal si te gusta sentir cada pulsación. El lado menos amable es que, con sus 55 gramos de fuerza, puede hacerse algo dura tras bastantes horas de escritura continuada. A mi personalmente la versión lineal me parece la más aconsejable.
El dial físico es uno de los detalles mejor resueltos del teclado. Más allá de la novedad estética, termina siendo práctico porque permite cambiar volumen, brillo, reproducción o velocidad de respuesta sin apartarse demasiado de lo que se está haciendo. Tiene un giro firme, un tamaño adecuado y transmite buena estabilidad y no da sensación de ser una pieza secundaria puesta solo para adornar.
La pequeña pantalla que lo acompaña también cumple bien su papel. Vale, es verdad que es casi minúscula pero sirve para comprobar visualmente lo que estás modificando con el dial. Esa combinación entre control físico e indicación visual hace que el teclado haya que darle un plus de comodidad que no suele verse demasiado en esta gama.
En juego, el comportamiento es notable. El teclado responde con rapidez, registra bien las pulsaciones y permite ajustar parámetros como el modo juego o la tasa de sondeo según preferencias. El salto hasta 8.000 Hz está ahí como parte del argumento técnico, aunque conviene relativizar su impacto real: para la mayoría de los mortales – entre los que me incluyo – la diferencia frente a tasas más convencionales no va a cambiar por completo la experiencia.
El sistema hot-swap también suma valor. Poder cambiar los interruptores sin soldadura amplía bastante la vida útil del teclado y abre la puerta a ajustar tacto y sonido con el tiempo. No es solo una función de marketing; bien aprovechada, permite que el teclado evolucione con el usuario en lugar de quedarse cerrado desde el primer día.
¿Merece la pena el Logitech G316 X 98?

El Logitech G316 X 98 es un teclado que convence más por el conjunto que por un único reclamo y no tiene puntos débiles que resaltar. Su distribución esmuy práctica, con una buena calidad de materiales y un software que es últil, no solo para ocupar espacio en tu disco duro o saltarte con avisos inoportunos.
Si a todo esto le añades un dial con una pantalla que no se queda en un simple adorno, tenemos un conjunto que no podemos por menos que recomendarte.
Si te gustan los teclados con «caracter» o con una experiencia acústica muy refinada, este no es tu teclado, pues el fabricante apuesta en este modelo por la versatilidad y funcionalidad, desempeñando un muy buen papel en ofimática y destacable en juegos – aunque no es el mejor del catálogo de Logitech obviamente –
La versión táctil puede resultar algo exigente si se escribe mucho, y el dato de los 8.000 Hz tiene más valor comercial que práctico para buena parte de los usuarios. Aun así, el resultado general es bueno y deja claro que Logitech ha querido ofrecer algo más que un teclado gaming convencional con RGB.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué formato tiene el Logitech G316 X 98?
Es un formato 98%: mantiene el bloque numérico completo pero reduce el espacio sobrante entre zonas, así que ocupa menos que un teclado de tamaño completo. Mide 384 x 140 x 37 mm y pesa 880 gramos sin cable, 920 con él conectado.
¿Se pueden cambiar los interruptores del G316 X 98?
Sí. El teclado es hot-swap, así que los interruptores se cambian sin soldadura. Eso amplía su vida útil y permite ajustar tacto y sonido con el tiempo. Lo que no incluye la caja es ningún accesorio extra para aprovechar esa función desde el primer día.
¿Qué es el montaje gasket y qué aporta aquí?
Es un sistema en el que la placa no va fijada de forma rígida al chasis, sino apoyada sobre elementos amortiguadores. En el G316 X 98 suaviza la pulsación, reduce vibraciones y evita que el teclado suene tan duro o metálico como otros modelos más simples.
¿Qué diferencia hay entre la versión táctil y la lineal?
La táctil ofrece una pulsación más marcada, con un punto de actuación que se percibe mejor al escribir. Sus 55 gramos de fuerza pueden hacerse algo duros tras muchas horas seguidas de escritura. Para un uso mixto o más ligero, la variante lineal resulta más cómoda.
¿Para qué sirve el dial físico y la pantalla de matriz de puntos?
El dial permite cambiar volumen, brillo, reproducción o velocidad de respuesta sin apartarse de lo que estés haciendo. La pantalla que lo acompaña sirve de apoyo rápido para saber qué estás modificando en cada momento. El giro del dial es firme y no da sensación de pieza secundaria puesta para adornar.
¿Necesito instalar G HUB?
No para las funciones básicas, pero sí para abrir toda la personalización: iluminación, KEYCONTROL (reasignar teclas, combinaciones y capas) y la tasa de sondeo.
¿Merece la pena subir la tasa de sondeo a 8.000 Hz?
El teclado permite elegir entre 1.000 y 8.000 Hz desde el software y desde el propio dial. Es un dato llamativo sobre el papel, pero para la mayoría de usuarios el dato de los 8.000 Hz tiene más valor comercial que práctico.
¿Suena bien al escribir?
Se sitúa por encima de lo esperable en muchos modelos gaming de precio similar: la pulsación no resulta especialmente hueca y suena más contenido de lo habitual. No llega a la profundidad de un teclado custom, pero tampoco cae en el perfil metálico y tosco de los mecánicos más básicos.

