Seguro que te ha pasado alguna vez: viene alguien a casa, te pide la clave del WiFi y te quedas con cara de póker porque no tienes ni idea de dónde la apuntaste. Lo más normal es terminar agachado debajo del mueble de la tele, linterna en mano, intentando descifrar los jeroglíficos que vienen impresos en la pegatina del router. Pues bien, si tienes un PC con Windows 11 a mano, puedes ahorrarte la gimnasia y el dolor de espalda.
Mucha gente piensa que estas cosas están escondidas bajo mil menús para expertos, pero la realidad es que Windows guarda todas las llaves de las redes a las que te has conectado y consultarlas es bastante sencillo si sabes por dónde moverte. La imagen que acompaña este post lo explica de forma muy técnica, pero vamos a bajarlo a tierra.
Lo primero es entrar en la configuración. Lo más rápido es usar el atajo de teclado de toda la vida: la tecla de Windows y la letra "I". Una vez ahí, te vas directo al apartado de Red e Internet. Aquí es donde suele empezar el lío, porque hay muchas opciones, pero tú busca la que dice "Configuración de red avanzada".
Dentro de ese menú, tienes que localizar "Más opciones del adaptador de red". Esto te abrirá una ventanita con un aire más clásico, de las de "toda la vida" de Windows. Solo tienes que buscar el icono de tu red WiFi, hacerle doble clic y entrar en "Propiedades inalámbricas".
Ahora viene el truco final: en la pestaña de "Seguridad", verás un cuadro que dice "Clave de seguridad de red" lleno de puntitos negros. Solo tienes que marcar la casilla de "Mostrar caracteres" y, ¡magia!, ahí tienes la contraseña limpia y clara para compartirla o apuntarla en un sitio seguro (esta vez de verdad).
Es uno de esos pequeños trucos que no usas cada día, pero que el día que lo necesitas te salva la vida y te hace quedar como un auténtico pro delante de tus visitas.
Mucha gente piensa que estas cosas están escondidas bajo mil menús para expertos, pero la realidad es que Windows guarda todas las llaves de las redes a las que te has conectado y consultarlas es bastante sencillo si sabes por dónde moverte. La imagen que acompaña este post lo explica de forma muy técnica, pero vamos a bajarlo a tierra.
Lo primero es entrar en la configuración. Lo más rápido es usar el atajo de teclado de toda la vida: la tecla de Windows y la letra "I". Una vez ahí, te vas directo al apartado de Red e Internet. Aquí es donde suele empezar el lío, porque hay muchas opciones, pero tú busca la que dice "Configuración de red avanzada".
Dentro de ese menú, tienes que localizar "Más opciones del adaptador de red". Esto te abrirá una ventanita con un aire más clásico, de las de "toda la vida" de Windows. Solo tienes que buscar el icono de tu red WiFi, hacerle doble clic y entrar en "Propiedades inalámbricas".
Ahora viene el truco final: en la pestaña de "Seguridad", verás un cuadro que dice "Clave de seguridad de red" lleno de puntitos negros. Solo tienes que marcar la casilla de "Mostrar caracteres" y, ¡magia!, ahí tienes la contraseña limpia y clara para compartirla o apuntarla en un sitio seguro (esta vez de verdad).
Es uno de esos pequeños trucos que no usas cada día, pero que el día que lo necesitas te salva la vida y te hace quedar como un auténtico pro delante de tus visitas.