El mercado de las consolas portátiles chinas ha dado un vuelco espectacular en las últimas 48 horas. Según analizan portales como RetroDodo y XDA, los fabricantes están abandonando los procesadores económicos de marcas como Rockchip para integrar chips Snapdragon reciclados de móviles potentes de generaciones anteriores. Este movimiento abre una puerta que antes estaba cerrada para los dispositivos de menos de 200 euros: el acceso a controladores gráficos comunitarios como los famosos Turnip.
Al usar arquitectura de Qualcomm, estas pequeñas máquinas tienen una compatibilidad con Vulkan infinitamente superior, lo que permite ejecutar capas de traducción como Winlator o Mobox con una estabilidad asombrosa.
Ya no estamos hablando de jugar a la GameBoy; estas máquinas ahora tienen potencia de sobra para emular sistemas modernos o incluso ejecutar juegos pesados de Windows con una eficiencia energética que antes era impensable en dispositivos de bolsillo. Lo mejor es que la gestión térmica de estos chips permite sesiones de juego largas sin que aparezca el temido thermal throttling. Es el momento perfecto para jubilar las viejas consolas de emulación básicas y saltar al hardware de verdad, aprovechando que el software de código abierto está sacándole todo el jugo a estos procesadores de alta gama.
Fuente: Retro Dodo