Una de las noticias más desconcertantes y realistas que nos deja el panorama de la industria hoy es la decisión de varios fabricantes de reactivar las líneas de producción de componentes basados en el estándar DDR4. El encarecimiento salvaje de los integrados de memoria de última generación y los costes de fabricación de los circuitos impresos complejos han provocado una parálisis en las ventas de ordenadores de gama de entrada, obligando a las marcas a dar un paso atrás en la línea temporal tecnológica para salvar los presupuestos de montaje.
A nivel técnico, la escasez mundial de sustratos y resinas para chips DDR5 ha creado un cuello de botella logístico que los ensambladores de portátiles y PCs premontados económicos ya no pueden asumir.
Al reiniciar la producción de obleas destinadas a memorias DDR4-3600 con latencias CL16, las marcas consiguen esquivar las costosas normativas de señalización y los chips de control de energía independientes (PMIC) que encarecen el hardware actual. Para los usuarios del foro que busquen actualizar equipos secundarios o montar plataformas de rendimiento equilibrado sin dejarse un riñón, este movimiento de la industria supone un salvavidas que alargará la vida útil de zócalos estables como el AM4 de AMD y el LGA1700 de Intel durante al menos un par de años más.
Fuente: Tom's Hardware: For The Hardcore PC Enthusiast