Huawei acaba de presentar el Pura 90 Pro y, aunque seguimos con el drama de los servicios de Google, lo que han hecho con la cámara es para quitarse el sombrero. Han metido un sensor periscópico de 200 megapíxeles. Sí, has leído bien. No es solo marketing, es que el nivel de detalle que consiguen en zooms de larga distancia es algo que, sinceramente, no había visto nunca en un móvil. He estado viendo las primeras muestras y la textura que mantienen en condiciones de luz difíciles es simplemente soberbia.
Es un mecanismo complejo que permite tener una apertura física real en un cuerpo de apenas unos milímetros. Huawei sigue demostrando que, a pesar de las sanciones y los bloqueos, en hardware siguen yendo un par de pasos por delante de la competencia. Es una pena que aquí en Europa el software nos eche tanto para atrás, porque si este móvil tuviera Android "puro" con Google Play, el iPhone 17 lo tendría muy pero que muy difícil este año.
A nivel de procesador, el Kirin que montan parece que por fin está a la altura de la gama alta en eficiencia térmica.
Me gusta el diseño, con ese módulo de cámara triangular que rompe con lo aburrido que se ha vuelto el mercado móvil últimamente. Es un teléfono con personalidad, algo que se echa mucho de menos.
¿Vale la pena comprarlo sabiendo las limitaciones? Para un entusiasta de la fotografía, yo diría que sí. Hay formas de apañarse con las apps y la calidad que vas a sacar en tus fotos no te la va a dar ningún otro terminal ahora mismo. Es una bestia parda que nos recuerda que Huawei no está muerta, sino que está esperando su momento para volver a dar un golpe sobre la mesa.