Si tenéis gráfica integrada y dedicada (lo normal en portátiles gaming y en PC con procesadores con iGPU), Windows 11 decide cuál usa cada programa y a veces se equivoca, con lo que un juego acaba en la integrada y pierde muchos fotogramas.
Para forzarlo, entrad en Configuración - Sistema - Pantalla - Gráficos, buscad el juego en la lista y, si no aparece, añadidlo con Agregar aplicación de escritorio seleccionando su ejecutable. Después desplegadlo y elegid la gráfica dedicada en Preferencia de GPU (aparece como Alto rendimiento o con el nombre de la tarjeta, según la versión de Windows).
En un PC de sobremesa, comprobad también dónde está conectado el monitor: si el cable va a la salida de vídeo de la placa base en lugar de a la de la tarjeta gráfica, estáis usando la integrada aunque Windows diga lo contrario.
El panel de NVIDIA y el software de AMD también permiten asignar la GPU por programa, por si la opción de Windows no os aparece
Para forzarlo, entrad en Configuración - Sistema - Pantalla - Gráficos, buscad el juego en la lista y, si no aparece, añadidlo con Agregar aplicación de escritorio seleccionando su ejecutable. Después desplegadlo y elegid la gráfica dedicada en Preferencia de GPU (aparece como Alto rendimiento o con el nombre de la tarjeta, según la versión de Windows).
En un PC de sobremesa, comprobad también dónde está conectado el monitor: si el cable va a la salida de vídeo de la placa base en lugar de a la de la tarjeta gráfica, estáis usando la integrada aunque Windows diga lo contrario.
El panel de NVIDIA y el software de AMD también permiten asignar la GPU por programa, por si la opción de Windows no os aparece