Microsoft ha decidido cargarse la activación telefónica en Windows 11 de forma definitiva. Sí, ese método que nos ha salvado la vida a muchos cuando los servidores automáticos decían que nuestra clave ya no era válida tras un cambio de placa base. Ahora, la única opción oficial es la activación online, lo que en la práctica nos obliga a pasar por el aro de la cuenta de Microsoft sí o sí. Me parece una maniobra rastrera para tenernos aún más controlados.
La justificación oficial es que el sistema telefónico era inseguro y propenso a fraudes.
Yo creo que es una excusa para eliminar cualquier rastro de anonimato que le quedaba al sistema operativo. Para los que trabajamos montando equipos o haciendo benchmarks, esto es un dolor de cabeza innecesario. Si no tienes conexión a internet o los servidores de Redmond tienen un mal día, te vas a quedar con un Windows a medias y sin nadie a quien "cantarle" los números para que te lo activen.
Me preocupa qué pasará con las licencias OEM.
Sabemos que son temperamentales y que a veces fallan sin motivo aparente. Antes, con una llamada de cinco minutos lo tenías solucionado. Ahora te tocará pelearte con un chat de soporte que probablemente sea una IA que no sabe distinguir un procesador de una tostadora. Es otro clavo más en el ataúd de la propiedad del software; ya no compramos Windows, simplemente nos dejan usarlo mientras ellos quieran y bajo sus condiciones. Una pena, la verdad.