Noticia Original de Gizmodo
Uno de esos coches infantiles estáticos, que se agitan un poco por unas monedas ya hacen felices a chavales de 3 ó 4 años, tiene una segunda vida como coche de verdad, quizá el más pequeño que se puede sacar a las calles: 99 cm de alto por 66 cm de ancho. Es obra del inglés Perry Watkins, que utilizó la chapa del coche de juguete y la montó en la estructura de un mini quad, con motor de 150 cc. El coche, con limpiaparabrisas, luces, intermitentes y espejos, puede alcanzar más de 60 kilómetros por hora. Eso sí, dentro cabe, como mucho (y con suerte) una persona.
[YOUTUBE]yL9YuEjjrs8&feature[/YOUTUBE]
Uno de esos coches infantiles estáticos, que se agitan un poco por unas monedas ya hacen felices a chavales de 3 ó 4 años, tiene una segunda vida como coche de verdad, quizá el más pequeño que se puede sacar a las calles: 99 cm de alto por 66 cm de ancho. Es obra del inglés Perry Watkins, que utilizó la chapa del coche de juguete y la montó en la estructura de un mini quad, con motor de 150 cc. El coche, con limpiaparabrisas, luces, intermitentes y espejos, puede alcanzar más de 60 kilómetros por hora. Eso sí, dentro cabe, como mucho (y con suerte) una persona.
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