Parece que por fin alguien en la industria ha decidido atajar el problema de los conectores 12V-2x6 fundidos con ingeniería y no solo con manuales de instrucciones. Corsair ha presentado un nuevo cable de alimentación de 16 pines que incorpora un sensor de temperatura integrado en el propio cabezal.
La lógica técnica es sencilla pero brillante: en el momento en que el conector detecta que está superando un umbral de seguridad (porque esté mal encajado o el cable esté demasiado forzado), corta la corriente de forma fulminante para proteger la GPU.
Me parece una solución mucho más honesta que decirnos que "empujemos más fuerte" el cable. Lo mejor es que, según he visto, funcionará con cualquier fuente de alimentación de su catálogo que use el estándar 12V-2x6, lo que añade una capa de seguridad física que hasta ahora solo dependía de la suerte del usuario. Es el tipo de componente que te da tranquilidad cuando tienes pinchada una gráfica de 2.000 euros.