Llevo tiempo queriendo escribir esto porque en XDA esta semana lo explicaron muy bien y me ha dado el empujón. La industria lleva años quitándonos cosas y convenciéndonos de que es progreso. Voy con los cinco que más me duelen.
La RAM soldada en sitios donde no tiene ningún sentido. Lo que Apple hacía en sus MacBooks lo adoptaron todos. Portátiles, mini PCs, equipos todo en uno. El argumento es que así el equipo es más fino. La realidad es que compras la RAM que el fabricante ha decidido que necesitas, y dentro de tres años cuando quieras ampliar te comes un equipo nuevo. Antes ibas a una tienda, comprabas un módulo de 16 GB por 40 euros y tu portátil duraba cinco años más. Ahora no.
La VRAM de las gráficas de NVIDIA. Una RTX 5080 cuesta más de 1.000 euros y trae 16 GB de VRAM. AMD vende la RX 9070 XT por 650 euros con 16 GB. El argumento de NVIDIA es que con DLSS y técnicas de IA no necesitas tanta VRAM. Puede que técnicamente tengan algo de razón, pero que en 2026 tengas que hacer ese ejercicio mental para justificar lo que te dan por 1.000 euros dice mucho de hasta dónde hemos bajado el listón.
Las placas base. En 2026 hay que gastar más de 200 euros para que la placa tenga un I/O decente. Los fabricantes ponen un par de USB rápidos, un USB-C y el botón de flash de BIOS, y llaman a eso modernización. Mientras tanto han quitado puertos, headers y opciones que antes tenían placas de 120 euros. Los costes de componentes suben, sí, pero los márgenes también.
El segmento de entrada ha desaparecido. Hace cinco o seis años podías armar un PC gaming funcional por 500-600 euros. Hoy con ese presupuesto estás mirando componentes de hace dos y tres generaciones, porque la RAM está por las nubes, los SSD han subido, las GPUs de entrada casi ni existen y ahora resulta que los procesadores también van a subir un 30% en 2026 (tres subidas de Intel en lo que va de año). El usuario nuevo que quiere iniciarse en el PC gaming lo tiene muy complicado.
Y el más silencioso de todos: el software que engorda más rápido que el hardware mejora. Windows 11 ocupa casi 6 GB de RAM solo en reposo en un equipo con 8 GB. Microsoft lo ha reconocido y promete arreglarlo este año. El mismo discurso lleva tres años. Mientras tanto, un equipo que funcionaba perfectamente hace cuatro años con Windows 10 ahora va a trompicones con Windows 11 sin que nadie le haya tocado nada.
¿Cuál os duele más? Yo con lo de la RAM soldada ya perdí la paciencia.
La RAM soldada en sitios donde no tiene ningún sentido. Lo que Apple hacía en sus MacBooks lo adoptaron todos. Portátiles, mini PCs, equipos todo en uno. El argumento es que así el equipo es más fino. La realidad es que compras la RAM que el fabricante ha decidido que necesitas, y dentro de tres años cuando quieras ampliar te comes un equipo nuevo. Antes ibas a una tienda, comprabas un módulo de 16 GB por 40 euros y tu portátil duraba cinco años más. Ahora no.
La VRAM de las gráficas de NVIDIA. Una RTX 5080 cuesta más de 1.000 euros y trae 16 GB de VRAM. AMD vende la RX 9070 XT por 650 euros con 16 GB. El argumento de NVIDIA es que con DLSS y técnicas de IA no necesitas tanta VRAM. Puede que técnicamente tengan algo de razón, pero que en 2026 tengas que hacer ese ejercicio mental para justificar lo que te dan por 1.000 euros dice mucho de hasta dónde hemos bajado el listón.
Las placas base. En 2026 hay que gastar más de 200 euros para que la placa tenga un I/O decente. Los fabricantes ponen un par de USB rápidos, un USB-C y el botón de flash de BIOS, y llaman a eso modernización. Mientras tanto han quitado puertos, headers y opciones que antes tenían placas de 120 euros. Los costes de componentes suben, sí, pero los márgenes también.
El segmento de entrada ha desaparecido. Hace cinco o seis años podías armar un PC gaming funcional por 500-600 euros. Hoy con ese presupuesto estás mirando componentes de hace dos y tres generaciones, porque la RAM está por las nubes, los SSD han subido, las GPUs de entrada casi ni existen y ahora resulta que los procesadores también van a subir un 30% en 2026 (tres subidas de Intel en lo que va de año). El usuario nuevo que quiere iniciarse en el PC gaming lo tiene muy complicado.
Y el más silencioso de todos: el software que engorda más rápido que el hardware mejora. Windows 11 ocupa casi 6 GB de RAM solo en reposo en un equipo con 8 GB. Microsoft lo ha reconocido y promete arreglarlo este año. El mismo discurso lleva tres años. Mientras tanto, un equipo que funcionaba perfectamente hace cuatro años con Windows 10 ahora va a trompicones con Windows 11 sin que nadie le haya tocado nada.
¿Cuál os duele más? Yo con lo de la RAM soldada ya perdí la paciencia.