Si te gustan las consolas tipo Steam Deck o ROG Ally, lo que se está cocinando en las oficinas de AMD te va a interesar. Según NotebookCheck, el nuevo chip Ryzen Z2 Extreme está a la vuelta de la esquina y promete solucionar el gran pecado de esta generación: la autonomía. Basado en la arquitectura Zen 5 para la CPU y RDNA 3.5 (o incluso 4, según a quién preguntes) para la gráfica, este SoC está diseñado específicamente para rendir a bajas potencias. La gran novedad es la inclusión de núcleos de alta eficiencia que se encargan de todo lo que no sea el juego puro, permitiendo que la batería no se evapore en 40 minutos cuando no estamos pegados al enchufe.
Técnicamente, el salto es importante. Se habla de una mejora del 25% en rendimiento gráfico puro, lo que nos permitiría jugar a casi cualquier triple A actual en 1080p con ajustes medios de forma nativa. Pero lo que de verdad me tiene intrigado es el soporte para FSR 4 directamente integrado en el hardware del chip. Esto reduciría la latencia de entrada de forma masiva, algo que en una pantalla pequeña y con controles integrados se nota una barbaridad. Los fabricantes como ASUS o Lenovo ya están preparando sus versiones "v2" de sus consolas para finales de este año usando este silicio.
Eso sí, no esperéis milagros en el precio. El silicio de última generación de AMD no es barato, y meter tanta potencia en un chip tan pequeño conlleva unos costes de fabricación elevados. Además, la refrigeración sigue siendo el gran reto. Por mucho que el chip sea eficiente, meter 25W de calor en una carcasa de plástico que tienes entre las manos requiere un diseño térmico de diez. Si consiguen que las consolas no pesen más de 600 gramos y que la batería dure al menos 3 horas en un juego exigente, habrán ganado la partida. Por ahora, las filtraciones nos dan motivos para ser optimistas.