Seguro que a muchos os pasa que, con el uso diario, el navegador Chrome en el móvil empieza a ir pesado o tarda una eternidad en abrirse. A veces pensamos que es el propio teléfono que ya no da más de sí, pero la mayoría de las veces el culpable es algo tan simple como la acumulación de pestañas abiertas.
Al final, cada vez que iniciamos la app, el sistema tiene que cargar el estado de todas esas ventanas que dejamos olvidadas, lo que acaba lastrando el rendimiento general de la navegación.
Si veis que vuestro Chrome ya no tiene la fluidez de antes, echadle un ojo al contador de pestañas que aparece en la parte superior. Si el número es alto, lo más práctico es hacer una limpieza total de una sola vez.
No hace falta ir una por una; simplemente entrad en la vista de pestañas, tocad los tres puntos del menú y seleccionad la opción de cerrar todas las pestañas. Al confirmar, notaréis que el navegador vuelve a respirar y la carga de páginas vuelve a ser inmediata.
Es un hábito de mantenimiento muy básico pero que realmente se nota en el día a día, especialmente si sois de los que abren enlaces y se olvidan de cerrarlos. Al liberar esa carga de la memoria, el navegador recupera su velocidad original sin tener que andar borrando cachés ni configuraciones más complejas.
¿Soléis hacer este tipo de limpieza a menudo o preferís dejar las pestañas abiertas por si necesitáis consultar algo más tarde?
Al final, cada vez que iniciamos la app, el sistema tiene que cargar el estado de todas esas ventanas que dejamos olvidadas, lo que acaba lastrando el rendimiento general de la navegación.
Si veis que vuestro Chrome ya no tiene la fluidez de antes, echadle un ojo al contador de pestañas que aparece en la parte superior. Si el número es alto, lo más práctico es hacer una limpieza total de una sola vez.
No hace falta ir una por una; simplemente entrad en la vista de pestañas, tocad los tres puntos del menú y seleccionad la opción de cerrar todas las pestañas. Al confirmar, notaréis que el navegador vuelve a respirar y la carga de páginas vuelve a ser inmediata.
Es un hábito de mantenimiento muy básico pero que realmente se nota en el día a día, especialmente si sois de los que abren enlaces y se olvidan de cerrarlos. Al liberar esa carga de la memoria, el navegador recupera su velocidad original sin tener que andar borrando cachés ni configuraciones más complejas.
¿Soléis hacer este tipo de limpieza a menudo o preferís dejar las pestañas abiertas por si necesitáis consultar algo más tarde?