Si utilizas habitualmente navegadores como Chrome o Firefox, es muy probable que no necesites que Microsoft Edge esté siempre listo en segundo plano. Windows 10 y 11 incluyen por defecto una función denominada Inicio rápido, diseñada para que Edge se abra instantáneamente. Sin embargo, esta ventaja tiene un coste: ralentiza el arranque inicial del sistema operativo y consume recursos valiosos de memoria y procesador de forma innecesaria.
Pasos para optimizar tu sistema
Desactivar esta característica es un proceso sencillo que mejorará el rendimiento general de tu ordenador. Sigue estas instrucciones:- Abre Microsoft Edge en tu equipo.
- Haz clic en el menú de tres puntos situado en la esquina superior derecha.
- Entra en el apartado de Configuración.
- En la columna de la izquierda, busca y selecciona Sistema y rendimiento.
- Dentro del panel principal, localiza la sección Sistema.
- Desactiva el interruptor junto a la opción Inicio rápido.