Seguro que te ha pasado: recibes un SMS de Correos diciendo que tu paquete no se ha podido entregar o un aviso del banco pidiéndote que verifiques tus datos urgentemente. Sabes que no has comprado nada y sospechas que es una estafa, pero te asalta la duda: ¿es peligroso incluso si no pincho en el enlace? La respuesta corta es que, por el simple hecho de leer el mensaje, es casi imposible que te infecten el móvil.
La mayoría de estos ataques, como el famoso smishing, están diseñados para que tú seas quien dé el primer paso. El peligro real empieza cuando haces clic en ese link extraño. Ahí es donde te llevan a páginas falsas para robarte las claves o intentan colarte algún programa malicioso. Si solo abres el mensaje para borrarlo, el software actual de nuestros teléfonos suele ser lo bastante listo como para bloquear cualquier código raro que intente ejecutarse por debajo.
Eso sí, no hay que bajar la guardia. La regla de oro es la desconfianza: si un mensaje te mete prisa o te pide interactuar de forma inmediata, sospecha siempre. Si crees que el aviso podría ser real, no uses nunca el enlace que te envían. Lo mejor es ir directo a la web oficial de la empresa o llamar a su número de atención al cliente de toda la vida. En esto de la ciberseguridad, nuestro mejor antivirus somos nosotros mismos y nuestra capacidad para no morder el anzuelo.