Windows incorpora una función de seguridad avanzada llamada “Aislamiento del núcleo”, diseñada para proteger las partes más sensibles del sistema operativo, especialmente el núcleo o kernel, frente a ataques de malware y otros códigos maliciosos difíciles de detectar.
Para activar esta protección, solo necesitas seguir unos pasos sencillos. Primero, escribe “Seguridad de Windows” en la barra de búsqueda y selecciona la opción correspondiente. Una vez dentro, accede a “Seguridad del dispositivo”. En el menú que aparece, busca la sección “Detalles de aislamiento del núcleo” y activa la opción “Integridad de memoria”. Es posible que el sistema te pida reiniciar el equipo para aplicar los cambios.
El beneficio principal de esta función es que impide que programas maliciosos inserten código no autorizado en los procesos más críticos del sistema. Así, incluso si algún malware logra saltarse otras barreras, tendrá mucho más difícil comprometer la estabilidad y la seguridad de tu ordenador.
Para activar esta protección, solo necesitas seguir unos pasos sencillos. Primero, escribe “Seguridad de Windows” en la barra de búsqueda y selecciona la opción correspondiente. Una vez dentro, accede a “Seguridad del dispositivo”. En el menú que aparece, busca la sección “Detalles de aislamiento del núcleo” y activa la opción “Integridad de memoria”. Es posible que el sistema te pida reiniciar el equipo para aplicar los cambios.
El beneficio principal de esta función es que impide que programas maliciosos inserten código no autorizado en los procesos más críticos del sistema. Así, incluso si algún malware logra saltarse otras barreras, tendrá mucho más difícil comprometer la estabilidad y la seguridad de tu ordenador.