Tecnología aplicada a los viajes de empresa

Las nuevas tecnologías siguen un ritmo de crecimiento en prestaciones e innovación imparable. Estamos en la era online y cada vez son más los nativos digitales que se hacen cargo de negocios virtuales con sus ideas aplicadas a la red y sus posibilidades.

Los viajes de empresa suponen unos riesgos de control evidentes, tanto para el trabajador que deberá adaptarse a un entorno nuevo y desconocido, como para la empresa que deberá delegar y asumir el correcto cumplimiento del plan de movilidad y del guion y horario laboral por parte del empleado.

“¿Cuántas veces nos hemos perdido en nuestra propia ciudad? Ahora imaginemos las posibilidades de hacerlo en una ciudad extranjera o que visitamos por primera vez”

Es evidente que todo viaje e interrelación con un entorno cultural distinto influye en el factor de riesgo que el empleado asume. En la mayoría de casos, el riesgo es bajo y presumiblemente asociado a ineficiencias o demoras laborales.

Imaginemos por ejemplo que durante el viaje de empresa, un trabajador se desorienta y no es capaz de situar las oficinas de la empresa en la que debe impartir una formación laboral o bien llevar a cabo una reunión comercial. Hoy en día, con un simple vistazo al GPS que la mayoría tenemos instalado en el móvil o tableta solventaríamos esta situación. De no ser así, incluso, podríamos tener vinculado un sistema de alertas con nuestra sede en la que se indicara nuestra posición y, a través de ella, que nos gestionaran la reubicación, ya fuera llamándonos un taxi o bien indicándonos el camino a seguir hasta el destino.

Sin duda es mucho más sencillo y rápido que nos proporcionen alternativas desde la sede de nuestra empresa, pues el estrés y la incomodidad del móvil o una mala conexión por satélite podrían demorar todavía más la situación, aportando un plus de ansiedad y agobio al trabajador que en nada le ayudarían a reorientarse.

Otro posible ejemplo podría darse cuando la empresa debe enviar un trabajador a otra ciudad pero no acaba de tener plena confianza en que siga al pie de la letra el propósito de ese viaje de empresa. Hoy en día es posible monitorizar sus movimientos y pasar informes periódicos de emplazamiento y objetivos conseguidos en lo referente a las tareas laborales asignadas. Es una forma sencilla y directa de tener control sobre los trabajadores para que no empleen su tiempo laboral en otras tareas que no sean las que se les ha encomendado, no alarguen en exceso los descansos para sus dietas, o no regresen al hotel en horarios poco habituales.

“La ruptura de la rutina y la libertad por la aparente falta de control pueden llevar a los empleados a desalinearse con los objetivos de los viajes de empresa”

El control que hoy en día nos permiten los dispositivos móviles puede ser el complemento ideal para que las empresas tengan un cierto margen de control sobre las tareas del trabajador y, a la vez, consigan que no se tome estos días ajenos a la rutina en la oficina como unas vacaciones.

 

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En su justa medida y equilibrio, los avances aportan soluciones que aumentan la eficiencia laboral de ciertos procesos, pero en el exceso también puede haber el origen de un desorden empresarial. Volúmenes de trabajo conscientemente excesivos o un control continuo de la posición geográfica de nuestro empleado pueden provocar el efecto inverso al deseado, transmitiendo desconfianza y falta de motivación en el trabajador por conseguir hitos imposibles.

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