El autor del Sasser sentenciado por sabotaje a computadoras

La agencia de noticias AP indica que los cargos fueron hechos por tres gobiernos de otras tantas ciudades alemanas, y por un proveedor de servicios de Internet cuyos sistemas fueron alterados por el gusano. Los fiscales usaron estas víctimas en la acusación contra Jaschan. Dichas organizaciones fueron seleccionadas entre más de 140 demandantes que sufrieron daños estimados en más de 150 mil dólares. Pero esto solo parece ser la punta del iceberg.

Jaschan fue arrestado después de un aviso a Microsoft de individuos que esperaban una recompensa ofrecida por el gigante informático. Aunque los investigadores cuestionaron en ese momento que dichos delatores pudieran haber colaborado con Jaschan en la creación del virus, hasta ahora ninguno fue arrestado.

No se aclara la razón de porqué Jaschan será enjuiciado en una corte regular, donde una sentencia mayor a cinco años por el cargo de sabotaje de computadoras puede ser impuesta por una corte juvenil. Aún no se ha anunciado una fecha para el juicio.

Se estiman en más de 18 millones los equipos infectados por el Sasser apenas 72 horas después de la primera infección, ocurrida un sábado, cuando además en la mayoría de los países era feriado por conmemorarse el día de los trabajadores. Por esta razón, recién el lunes, cuando empresas y organizaciones comenzaron su jornada habitual de trabajo, se empezó a sentir todo el impacto y el verdadero alcance de la infección.

Sasser se vale de una vulnerabilidad de Windows (parchada antes de la aparición del gusano), y su acción hace que las computadoras infectadas se reinicien continuamente, impidiendo no solo su uso normal, sino también dificultando las tareas de desinfección.

El adolescente dijo en un principio a los funcionarios que lo arrestaron, que su intención original había sido crear el virus llamado Netsky para combatir al Mydoom y al Bagle, otros dos conocidos gusanos, borrándolos de las computadoras infectadas. En el transcurso de este esfuerzo, fue que surgió el Sasser.

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