Demandas judiciales contra 963 usuarios europeos que comparten música en Interne

En el mundo entero son más de 11.500 las personas que afrontan juicios por descargar música de Internet de forma ilegal, una campaña que, según la IFPI, “está teniendo impacto”.

Un estudio de la industria musical señala que la mayoría de los “piratas” son hombres de entre 25 y 35 años, con profesiones variadas, viven en grandes ciudades y “bajan” de Internet los principales éxitos discográficos.

El caso más grave, de acuerdo con la Federación de la Industria Fonográfica, fue el de un individuo en Francia que se “bajó” de internet 56.000 canciones, el equivalente a 5.000 álbumes.

La última “ola” de demandas fue presentada a la vez en once países de Europa y Asia, contra personas que utilizan páginas de internet como KaZaa, eDonkey, eMule o servicios como Gnutella, DirectConnect o BitTorrent, indicó la IFPI.

En Europa, donde ya el año pasado se habían llevado a juicio casos en Austria, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido, se ha extendido estas prácticas a Holanda, Finlandia, Irlanda e Islandia.

La Federación Internacional de la Industria Fonográfica aseguró que su campaña para acabar con la piratería musical está teniendo “impacto” y como ejemplo señaló que la página KaZaA ha tenido una reducción de usuarios del 45 por ciento.

IFPI explicó además que en España, donde la piratería causó el año pasado una caída de las ventas de un 12,5 por ciento, se están enviando avisos por mensajes instantáneos a gente que al parecer está descargando música de Internet de forma ilegal.

En Alemania, el número de descargas ilegales cayó un tercio el año pasado, hasta los 382 millones de archivos frente a los 602 millones de 2003.

“Un año de demandas, que fueron presentadas para paralizar el robo de música, no es un aniversario particularmente alegre que celebrar, pero cuando se observa el impacto que ha tenido la campaña durante el año pasado, hay buenas razones para ser optimista”, apuntó John Kennedy, presidente de la IFPI.

Kennedy indicó que “la gente de toda Europa debe tener claro que bajar música registrada en esos servicios de compartir archivos va contra la ley, afecta a empleos, inversión en música y vidas, y lleva consigo el riesgo de multas financieras”.

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